El tango, origen de una pasión rioplatense
Por Martín Ezpeleta

El tango se gestó entre 1870 y 1890, en las zonas portuarias del Río de la Plata, en Buenos Aires y
Montevideo. Ubiquémosnos por un momento en los ambientes donde se gestaba el tango: la ribera del
Riachuelo, los boliches de carreros, los conventillos donde se hacinaban los pobladores, los burdeles y la
gente de mala vida, las romerías, las casas de baile. Era un medio al que podríamos catalogar como una
marmita cultural, un lugar donde se daban cita la población criolla y una masa proveniente de los más
diversos lugares del mundo.

Así teníamos milicos licenciados de la guerra con los indios, trabajadores de mataderos, puertos, carreros,
marineros, operarios de fábricas, artesanos recién llegados… Una multitud solitaria, desarraigada, en
conflicto por el cambio, que concurre masivamente a los cafetines, bares, boliches o burdeles en busca de
sociabilidad, entre otras cosas, y donde también —allí- se encuentra la gente llamada de la vida, rufianes,
ladrones, prostitutas, escruchantes, marginados de todo tipo que se mezclan con la gente de acción y
guapos electoreros. Entre ellos se distinguía uno, el compadrito, personaje joven, poco amigo del trabajo,
pendenciero, que expresaba una forma de ser de estos sectores marginados.Este tipo de gente se reunía en
carpas y romerías en días de fiesta, donde se bailaba mazurcas, habaneras, milongas, polcas y chotis, con
los rudimentos del futuro tango criollo.


Los antecedentes musicales

En cuanto al origen musical del tango, bueno es decirlo desde el vamos, el tema es polémico y podremos
irnos muy atrás en el tiempo. Nació en la orfandad y al margen de toda posición social. Por eso pudo
decir el poeta, "el tango viene del fango". No obstante, los orígenes musicales y rítmicos parecen tener
distintas procedencias. El tanguillo andaluz, traido por las compañías de zarzuelas que visitaban América,
en la segunda mitad del siglo pasado. La habanera cubana, heredera a su vez de la contradanza cubana,
que llegó al Río de la Plata llevada por los marineros entre 1850 y 1870, tuvo su auge y decayó en 1880,
no sin antes influir en la vieja milonga campera, que se convirtió en oriellera. Y por último, el canto y
baile que los negros bailaban de antaño en el Río de la Plata, fundamentalmente el candombe.

Podemos decir que el tango es un producto híbrido, de un lugar y tiempo determinado, que al
desarrollarse durante más de un siglo adquirió originalidad. Su híbridez inicial reflejaba el mestizaje de los
pueblos que le dieron autenticidad al hacerlo suyo.


Evolución instrumental

En los orígenes del tango, es la guitarra la que participa de sus pasos iniciales. Quizás fue el principal
medio, en tanto se adaptaba a las primeras letrillas. Se supone que otros instrumentos de cuerda
acompañaron esta difusión: nos referimos a la mandolina y la flauta. Y si bien el piano desplazó a la
guitarra, ésta volverá nuevamente como acompañamiento de los cantores, cuando la letra se impuso en el
tango.

El violín también recogió y difundió el tango, en manos de músicos ambulantes. Y más tarde se
incorporarán instrumentos de vientos, como la flauta y el clarinete, cuando la música es incorporada a
bandas y orquestas de teatro. También la armónica y el acordeón se suman a la comparsa instrumental,
todos aptos para aquel tango primitivo, alegre, retozón, vivaz, movido, en tanto eran instrumentos agudos,
de ejecución ligera.

En cuanto a las formaciones musicales, fueron fortuitas, dúos y tríos compuestos por guitarra, arpa y
flauta, a veces acordeón. El bandoneón, de origen alemán, terminará desplazando a la flauta y siendo el
instrumento más característico del tango, el que le determinaría su lentitud, su gravedad. Su sonido
quejumbroso insidió en la forma nostálgica, sentimental, que terminó siendo dominante.

La orquesta moderna, que con el nombre de típica sustituyó a la llamada criolla, es un compuesto de
piano, bandoneones, violines y contrabajo.


Sobre la palabra tango

Su nombre podría venir de algún dialécto africano. Tangó se llamaba el parche que los negros golpeaban.
Decir el tango de los negros era equivalente a mencionar su lugar de baile. En México existía en 1700 una
danza de pareja o individual, a la que se llamaba también tango y que la Inquisición prohibió. Vasco de
Gama, cuando volvió de su viaje en el que descubriera el Cabo de Buena Esperanza, trajo consigo un
grupo de negros que bailaban tangó, una danza erótica, según las crónicas. Quizás podamos entender
ahora a Borges cuando decía que "el tango tiene motas en sus raíces".

También la danza, según los entendidos, habría comenzado por 1870 y tenido posteriormente un largo
proceso de desarrollo. Un testigo de la época dice: "La milonga la bailaban los compadritos, que la han
creado como una burla a los bailes que hacen los negros en sus lugares". Es muy posible que el
compadrito asistiera al candombe negro, danza racial, casi ritual, gustando de su ritmo salvaje, tropical,
pero sin poder participar. Al no poder romper ese cerco, el compadrito se burla. Devuelve rechazo con
rechazo. Silba la milonga, música que sí conoce bien, que es de la pampa y a la que lleva en el alma,
mientras imita aparatosamente, con cortes y quebradas de moreno estilo, los pasos del candombe. La
milonga criolla se amorena.

La milonga orillera, hija del candombe y la milonga criolla, donde la habanera cubana y el tanguillo
andaluz habían dejado su marca, ern el silbo y los pasos del bailarín solitario y burlón que se mofa del
negro, es ya el tango en cuerpo y alma.

A esta creación solitaria del compadrito, la practicaban hombres entre sí en las esquinas, al compas de un
organito, para llevar los pasos aprendidos a las academias de baile, los piringundines, los budeles, y
bailarlo en la lógica pareja que el tango exige: la del hombre y la mujer.


La letra del tango

Quienes dicen que el tango nació sin letra no faltan a la verdad, porque el tango era al principio una forma
de bailar que encontró en su desarrollo música. Y como vio la luz en los burdeles y lugares de mala fama,
no es de extrañar que quienes lo inventaron, los compadritos, hicieran las primeras rimas procaces,
obscenas, irreproducibles hacia 1890. En el 1900 surge una literatura a la que se puede llamar canalla, que
hace culto al canfinflero, como se llama al gigoló que explota a una mujer. Pero ya se insinuaban las
excepciones en algunas buenas letras de aquellos años. Sin embargo, el argumento, la trama, la narración
de sucesos, deberá esperar a Pascual Contursi, poeta mayor del tango, quien hace época con una pieza,
Mi noche triste, cuya temática es la pena de un compadrito a quien lo abandonó la mina.

A partir de entonces, los tangos debieron de tener su correspondiente poema, algunos de ellos con firmas
notables como las de Borges y Sábato, por ejemplo. Medio siglo necesitó el tango para afirmarse, para ser
una pasión que encendió a multitudes.



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